domingo, 12 de junio de 2016

OMISIÓN

No sé si me pasa como a Gramsci, que decía:
"odio a los indiferentes".

Bueno, odio, odio lo que se dice odio, no.

Pero me molesta bastante.

Sobre todo los indiferentes a
la mentira,
la hipocresía,
el daño evitable,
la injusticia,
la mezquidad
 y realidades así.

O sea, los de omisión
casi constante
frente a la inhumanidad
cotidiana
cercana o lejana.

Creo que ha desaparecido
la palabra omisión
de nuestro vocabulario normal
en la vida cotidiana.













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A VECES VIENE LA TRISTEZA


A veces viene
desde la tierra misma la tristeza,
viene desde el amor,
desde la ausencia del amor,
desde la piedra o el vegetal al hombre.

A veces está ahí, oscura o despedida
por un pecho inocente.

A veces viene la tristeza de un lugar o del aire,
de la amistad caída o de un nombre vacío,
del sueño o de la infancia,
de una palabra que no pronunciamos,
de lo que creímos y ya no creemos,
de la esperanza y la desesperanza,
de la dura corteza del amor.

A veces viene la tristeza.

A veces hay en la tristeza odio,
ausencia y odio,
ceniza y rostros olvidados,
viejas fotografías y silencio
y una larga desposesión.

A veces viene, irrumpe
como un don invertido,
como un don que se da y no se recibe,
como lo nunca dado a la esperanza
o lo que, en fin, se acepta y da, pero no puede
vivir.

A veces viene.
                          Viene o está.
A veces hay en la tristeza odio
y arrepentimiento y amor.


JOSÉ ÁNGEL VALENTE.  De La memoria y los signos

















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ME PARECÍA AHORA...


Me parecía ahora como si quedase en suspenso el amor.
Y no era eso. Tan sólo tú no volverías nunca.

JOSÉ ÁNGEL VALENTE. En  No amanece el cantor

















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MASTINES DE DIOS

Ladrones de eternidad,
embudos del éter,
mastines de Dios,
nefelibatas.

Menos mal que uno es culto
y puede enumerarlos.

CORTÁZAR. En Rayuela















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