lunes, 13 de junio de 2016

LLEGA LA NOCHE


Señor: si Tú me dejas me moriré contigo
pisando largamente la tierra en que te aguardo.
Me iré entre los jirones de esta divina herida
por la que, a borbotones, nos vamos desangrando.

Nada, nada me queda. Apenas sobre el cuerpo
tengo un poco de vida, si es que el vivir es algo,
y mis ojos se abren a tu celeste brillo
donde, como en un agua, te siento reflejado.

¡Qué rojo estás Dios mío! Dentro de mí te siento
como una savia ardiente, como un inmenso pájaro;
como si atardeciere por Ti voy hacia todo,
me pierdo en esa sangre celeste de tu ocaso.

Morir, morir… Acércate. La noche nos apresa
con su espesa dulzura tendida sobre el campo.
Señor: nos hemos muerto sobre la tierra negra.

Señor: ya eternamente nos hemos acabado.


JOSÉ LUIS HIDALGO. De Los muertos.















00006

HAY UN PORVENIR

Que tu corazón permanezca en la adoración del Señor todo el día,
porque hay un porvenir,
y tu esperanza no fracasará.
(Prov 23,15-19)


Cuando rezamos y parece que nada pasa,
¿será que no somos escuchados?

No.

En una apacible confianza en Dios,
toda oración encuentra respuestas,
quizás de modo diferente a como lo habíamos supuesto...

¿no nos responde Dios con miras a un amor más grande?

De Taizé readings





















00005