sábado, 2 de julio de 2016

AMIGA DE LA LUZ

Para alumbrar el agua que yo siento
latir en mis entrañas redivivas,
y poderlas soltar, hacerlas vivas,
como corzo de Dios, manos del viento,

tiene que reposar mi pensamiento,
limpiarse de hojarascas sensitivas,
y entonces, sí, las aguas hoy cautivas
brotarán hacia el mar como un lamento.

Lamento que me dé la voz del todo,
y todo, a su llamada se recoja.
No esta voz muerta, espumear de lodo,

sino aquella final, timbrada y firme,
amiga de la luz y de la hoja
en el viento de Dios en que he de irme…

BLAS DE OTERO. De Todos mis sonetos. Pág. 14