lunes, 25 de julio de 2016

NUNCA PODRÁS, DOLOR, ACORRALARME

Nunca podrás, dolor, acorralarme.
Podrás alzar mis ojos hacia el llanto,
secar mi lengua, amordazar mi canto,
sajar mi corazón y desguazarme.

Podrás entre tus rejas encerrarme,
destruir los castillos que levanto,
ungir todas mis horas con tu espanto.
Pero nunca podrás acobardarme.

Puedo amar en el potro de tortura.
Puedo reír cosido por tus lanzas.
Puedo ver en la oscura noche oscura.

Llego, dolor, a donde tú no alcanzas.
Yo decido mi sangre y su espesura.
Yo soy el dueño de mis esperanzas.

JOSÉ LUIS MARTÍN DESCALZO, De El testamento del pájaro solitario.





No hay comentarios:

Publicar un comentario

Hola. Me encanta la libertad de expresión. Pero no los trolls. Tu comentario será sometido a revisión razonable.